Conocerse a sí mismo es necesario antes de tomar una decisión académica o profesional.
Si uno no se conoce tomará decisiones equivocadas y después no se sentirá a gusto. Para evitar esta situación, hay que tener en cuenta la identidad personal a la hora de decidir (personalidad, aspiraciones, aptitudes, intereses, valores, limitaciones, motivaciones, habilidades, aficiones, etc.).
La forma de ser, aspiraciones, percepción de sí mismo… tienen mucho peso en la elección profesional y por tanto en el bienestar personal.

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