Para decidir bien hay que tener en cuenta dos variables: el conocimiento de ti mismo y tus posibilidades (tanto personales como familiares) y el conocimiento del mundo tanto de estudios como de profesiones en que te mueves.

Hay que optar por la opción más acorde a nuestros intereses, valores, aptitudes, expectativas… Es decir, es bueno contar con la orientación del tutor, orientador y de tu familia pero sobre todo hay que contar con uno mismo.
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